Marcos propios para entender cómo decidimos y nos relacionamos

Toma de decisiones · Relaciones humanas ·  Comportamiento 

Desde muy temprano me ha acompañado una curiosidad persistente por entender qué mueve a las personas: por qué tomamos unas decisiones y no otras, qué nos importa realmente, qué condiciona nuestra manera de interpretar una situación y qué puede llevarnos a cambiar de opinión.

No creo que existan respuestas simples ni definitivas a esas preguntas. Mi forma de aproximarme a ellas ha sido observar, cuestionar, contrastar y tratar de sistematizar patrones que encuentro una y otra vez, tanto en mi experiencia personal como en contextos empresariales y humanos muy distintos.

De esa búsqueda han ido surgiendo estas teorías y modelos propios. No pretenden explicar por completo la complejidad del comportamiento humano, sino ofrecer estructuras que me ayudan a comprender mejor lo que observo, a formular nuevas preguntas y a actuar con mayor criterio. Son, por definición, marcos vivos que continúan evolucionando con la práctica, la reflexión y la escritura.

Las Lealtades Mal Entendidas

Por qué a veces defendemos aquello que termina perjudicándonos.

Las Lealtades Mal Entendidas parten de una paradoja: personas inteligentes, informadas y capaces pueden tomar decisiones que aparentemente van en contra de sus propios intereses.

El marco explora cómo determinadas lealtades hacia personas, relaciones, identidades, historias o sistemas pueden condicionar lo que sentimos que podemos hacer, aceptar o cuestionar. Es un patrón que puede aparecer en relaciones entre socios, accionistas, familias, equipos y organizaciones, además de en otros ámbitos de nuestra vida.

A veces no defendemos lo que más nos conviene, sino aquello a lo que sentimos que debemos ser leales.

Teoría de la Triple C de la Toma de Decisiones

Un marco para entender cómo tomamos decisiones y qué determina finalmente el resultado.

La Triple C parte de una idea sencilla: las decisiones no se explican únicamente por la calidad del análisis, la información disponible o la racionalidad de quien decide.

El modelo permite observar de forma estructurada distintos factores que intervienen en una decisión y entender por qué personas igualmente capaces pueden interpretar una misma realidad de manera diferente, llegar a conclusiones distintas o actuar de formas que desde fuera resultan difíciles de comprender.

Entender una decisión exige mirar más allá de la decisión misma.

El 1, 2, 3 de las Relaciones Humanas

Un marco para entender cómo elegimos, construimos y evaluamos nuestras relaciones.

Elegir un socio es una de las decisiones más importantes de muchos proyectos empresariales. Sin embargo, podemos dedicar mucho tiempo a analizar el negocio, negociar las condiciones o redactar un pacto de socios y bastante menos a entender por qué hemos elegido precisamente a esa persona y qué sostiene realmente esa relación.

El 1, 2, 3 de las Relaciones Humanas propone un marco para observar cómo elegimos y construimos relaciones de confianza y cómo las evaluamos a medida que evolucionan. Tiene una aplicación clara en las relaciones entre socios y colaboradores, aunque el mismo mecanismo permite también mirar otras relaciones importantes, como la amistad o la pareja.

Antes de preguntarnos cómo funciona una relación, merece la pena entender por qué la elegimos y qué la sostiene.